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miércoles, 12 de junio de 2013

Big Data, Great Data y Agenda Digital

Es ya un hecho empíricamente demostrado que la buena información permite la toma de mejores decisiones, y eso se aplica tanto en el sector privado como público. El nuevo paradigma del “Big Data” permite nuevos horizontes al respecto, y va a generar una brecha entre empresas y países donde sean capaces de generar, procesar y analizar Big Data de los que no sean capaces de hacerlo, porque la inteligencia de negocios que es posible gracias al Big Data es de órdenes de magnitud mejores de lo que hemos visto hasta ahora.

La capacidad de creación de datos que entrega Internet ya ha superado los “números que tienen sentido”, duplicándose cada 40 meses desde los años 80. Según datos de 2012, cada día se crean 2,5 x 1018 bytes de datos, equivalentes a 31,25 mil billones de caracteres. En la medida en que más dispositivos electrónicos se incorporan a Internet, estas cifras no harán más que crecer. Los datos ya son de tal tamaño y variedad que no pueden ser manipulados con los motores de bases de datos que hoy existen.

Sin  embargo, hay datos que están más al alcance y que, sin llegar a las dimensiones del Big Data, entregarían una información espectacular para, por ejemplo, políticas públicas y análisis económico.

Un campo donde definitivamente hay mucho de eso es en el sector salud. La recién elaborada Agenda Digital de Salud 2020 apunta entre sus ejes fundamentales hacia la captación correcta de datos, que hoy está muy fragmentada, en muchos casos es inexacta y en otros ni existe. Y sin embargo, llevando una buena recolección y clasificación de todas las prestaciones de salud que se dan a través de FONASA se podría dar un salto enorme en la gestión de salud. Las estadísticas que hoy se elaboran son insuficientes. Si en vez de grandes categorías de prestaciones tabularan por cada código de arancel de FONASA, la riqueza de la información cambiaría radicalmente. Si además se incorporase a esta “Big Data” la trazabilidad de procesos médicos vía herramientas de workflow o BPM, estaríamos definitivamente ante una cantidad y calidad de información que permitiría una verdadera revolución en la salud pública, además de una mejora sustancial en la eficiencia en el uso de recursos financieros del Estado en esta delicada materia. Apoyar todos los proyectos de la Agenda Digital de Salud 2020 es por ello clave si se quiere realmente mejorar.

Otra fuente enorme de datos, esta vez como insumo de políticas públicas económicas está en el SII. Aquí sin embargo no hay una agenda de desarrollo de Big Data, porque está enfocada a la recaudación. Sin embargo, la base de datos del SII tiene el RUT de todos los contribuyentes, tanto personas físicas como jurídicas. Además, cada RUT tiene asignado un Código Nacional de Actividad Económica (CNAE). El SII podría producir datos en bruto de inestimable valor, cambiando levemente la estructura de los formularios de renta tanto de las empresas como de las personas, que están orientando a la recaudación de impuestos, y podría servir para la generación de datos de actividad económica del país, que podría dar información, por ejemplo, de la evolución en el endeudamiento de las empresas por tamaño y CNAE. Introduciendo la factura electrónica obligatoria, la data da un salto cuántico en calidad de información. Cada vez que alguien factura a alguien, el SII sabe el CNAE del emisor y el receptor. Con ello podría generar el PIB de cada sector de la actividad del país, e incluso mejor, sacar cuentas nacionales por cluster de actividad.

Me explico: de todos es conocido que la actividad minera es crucial en nuestra economía. Pero no tenemos datos para saber realmente qué tan crucial es. ¿Qué porcentaje de la actividad de los Bancos por ejemplo va a parar a la Minería? ¿Cuántos otros servicios, de qué tipo y por qué importe se entregan hacia este sector? Se podrían confeccionar “mapas de CNAE” donde se viese gráficamente cuales sectores de la actividad económica “alimentan” y “dependen” de otros sectores de la actividad económica. Con estos datos, se podrían realizar políticas públicas económicas enfocadas a “clusters” basados en información fidedigna y traceable.

Son solo dos pinceladas del enorme potencial que encierra el “Big Data” (que no sería tampoco tan “big”) en la entrega de información para la generación de políticas públicas enfocadas a un país más competitivo, con mayor riqueza y más justicia en su reparto.


Alfredo Barriga