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miércoles, 3 de septiembre de 2008

¿Es chile un país innovador?

La innovación no es algo que salga por decreto ley, ni que se pueda inculcar en personas que no son innovadoras. La innovación es una actitud. La innovación nace de la curiosidad, del deseo de hacer algo mejor, del ser atrevido, y no pocas veces, de la necesidad. Es cierto que con políticas públicas se puede favorecer un ambiente que ayude a la innovación, pero si la cultura innovadora no acompaña, pocos resultados permanentes van a haber.

Hay frases de uso corriente en Chile que dan una idea de que la cultura y el ambiente en el que nos movemos hoy no es muy propicio a la innovación, ni a la gente con ideas innovadoras.

“Sandía calada”. Este chilenismo, aplicado a los negocios, es luz verde a la llegada de recursos. Tal parece que cuando algo se percibe como “sandía calada”, es cuando merece la atención, los recursos financieros y el respaldo total de los inversionistas. “Sandía calada” no habla precisamente de un ambiente en el que las ideas innovadoras puedan crecer o siquiera formularse, ya que las innovaciones que son "sandía calada" deben ser inexistentes.

“Mover el piso”. Otro chilenismo, muy apropiado de un país con gran actividad telúrica, y que tiene una connotación negativa. Se refiere a situaciones que marcan una disrupción con lo existente, que se salen de lo corriente y pueden afectar la forma en que las cosas han sido hasta ese momento. La connotación negativa de la frase muestra a las claras que en Chile esas situaciones no son queridas, lo cual parecería que tampoco las innovaciones no son muy apreciadas.

“Salir en la foto”. Otra frase que implica “comportarse de acuerdo a lo que los demás esperan de uno”, y que tiene como contraposición "subirse por el chorro", es decir, aprovecharse de una situación sin seguir los convencionalismos. Ambos chilenismos expresan también un ambiente poco dado a la innovación, que premia la actitud “políticamente correcta”, de acuerdo a los “promedios”, y que castiga a quién se sale de lo corriente.

Ejemplos que indican que los recursos y políticas pro innovación –necesarias para superar ese continuo aspecto en el que salimos mal parados en las evaluaciones de competitividad - pueden estar cayendo en un terreno poco propicio para que la innovación, como actitud, pueda incorporarse al alma nacional, al “ser” del chileno corriente.

Y el caso es que Chile ha tenido históricamente, como país, momentos innovadores, en los que ha estado en la vanguardia de las más modernas corrientes del pensamiento político, económico y social. En el siglo XIX fuimos un país que adoptó tempranamente las ideas políticas y económicas de vanguardia y las incorporó en el articulado social. Pienso que, de alguna forma, la bonanza que vino con el salitre reprimió esa actitud innovadora, que no volvió hasta el Siglo XX en la década de los 20 con la primera presidencia de Arturo Alessandri. Pienso que volvimos a tomar la vanguardia del pensamiento económico con las grandes reformas de la década de los 70, pero que aún vivimos del éxito de esa innovación y somos prisioneros del mismo éxito. Ha modelado la forma en que “debemos” pensar, actuar y hacer hasta tal grado, que quien trata de pasar al siguiente estadio en la evolución es escarnecido como imprudente, o con más epítetos propios del chilenismo como “cahuinero”, “chanta” o “arrancado con los tarros”.

Por la idiosincrasia que hemos ido construyendo desde la década de los 70, quizá nos hemos cortado a nosotros mismos la vena innovadora. Es por ello el momento de un cambio de paradigma y de actitud. De no sentirse incómodos con los planteamientos nuevos solo porque son nuevos. De no descartar a priori nada novedoso solo porque es novedoso, con la misma fuerza que no lo aprobamos a priori solo porque es novedoso. De tener la mente abierta a formas distintas de pensar y de hacer las cosas. De ser capaces de sumar aportes de distinto origen. De no hacer sentirse ridículo a quién “no sale en la foto”, porque no quiere hacerlo. De ser capaces de decir frases como las que, hace más de 40 años, dijeran Robert F. Kennedy: hay gente que ve las cosas como son y dice ¿por qué? Yo sueño que cosas que nunca fueron y digo ¿por qué no?

Tal vez una forma de reintroducir la actitud innovadora en Chile venga de la mano de pequeños pasos más que de grandes políticas. Buscar la innovación micro más que la macro, en el puesto de trabajo, en la labor de cada día. De esa forma, cambiaríamos la mentalidad y volveríamos a tener tierra fértil para las grandes innovaciones que hacen falta con urgencia. Termino citando a Ronald Reagan: si no es ahora, entonces ¿cuándo? Y si no somos nosotros, entonces ¿quién?

Alfredo Barriga Cifuentes

13-6-2007